miércoles, 19 de noviembre de 2008

ELLA.

No podía dejar de mirarla. Ella parecía que no me hacía caso, que estaba muy distante, a años luz de mí, aunque solo nos separaban unos barrotes.
Yo continuaba callado, intentando llamar su atención, pero sin éxito.
Ya creía que no tenía nada que hacer, estaba a punto de irme pero de repente me atrapó con sus enormes ojos azules y su cara de ángel.
Paralizado, no supe como reaccionar, entonces ELLA rompió el hielo y un pincel divino dibujó una sonrisa perfecta, sincera, la cual dejó entrever sus dos dientecitos.
Me quedé un rato mas viendo como se dormía.
- Buenas noches hija.

No hay comentarios: