No podía dejar de mirarla. Ella parecía que no me hacía caso, que estaba muy distante, a años luz de mí, aunque solo nos separaban unos barrotes.
Yo continuaba callado, intentando llamar su atención, pero sin éxito.
Ya creía que no tenía nada que hacer, estaba a punto de irme pero de repente me atrapó con sus enormes ojos azules y su cara de ángel.
Paralizado, no supe como reaccionar, entonces ELLA rompió el hielo y un pincel divino dibujó una sonrisa perfecta, sincera, la cual dejó entrever sus dos dientecitos.
Me quedé un rato mas viendo como se dormía.
- Buenas noches hija.
XVIII.
-
El 14 de marzo de 2013 amaneció con un sol centelleante, despuntando en lo
alto, acariciando con sus rayos los rascacielos. Nacho se despertó muy
temprano....
Hace 16 años

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